El día del libro se celebra el día 23 en memoria del fallecimiento de Miguel de Cervantes y William Shakespear, dos de los autores más importantes en la historia mundial de la literatura.
En esta jornada se ha hecho tradición regalar un libro y una rosa. ¿Por qué?
Lo primero que podemos hacer es contar el cuento de Sant Jordi, una leyenda catalana caballeresca en la que aparecen dragones, héroes y princesas:
Cuento de Sant Jordi
Hace mucho tiempo, existió un dragón que solía aterrorizar a los vecinos que vivían en un pequeño pueblo de la Cuenca de Barberá. Los habitantes del lugar estaban desesperados, no sabían qué hacer para mantener alejado al dragón y evitar que entrara al pueblo devorando lo que encontraba a su paso. Así que, a falta de una solución mejor, los vecinos decidieron ofrecerle dos ovejas a diario para apaciguar su hambre voraz y evitar que los atacara.
Cuando las ovejas se terminaron, comenzaron a ofrecerle los otros animales: las vacas, los bueyes, las aves y hasta los pequeños polluelos. Ya quedaban muy pocas reservas, así que el rey convocó una reunión para zanjar sobre el destino del pueblo. Decidieron que harían un sorteo con todos los vecinos, incluida la familia real, y que cada día le darían al dragón la persona que saliera en el sorteo para que se la comiese y dejara en paz al resto.
Desafortunadamente, un día le tocó el turno a la hija del rey. El soberano no sabía qué hacer pues no quería entregar a su hija al dragón y, entre lágrimas, le pidió al pueblo:
– Por favor, perdonad a mi hija y, a cambio, os daré todo mi oro y la mitad de mi reino.
Pero el pueblo se negó. Alegaron que era su turno y que cada persona debía cumplir con su palabra y sacrificarse. El rey no pudo hacer y, desconsolado, se despidió de la princesa antes de permitir que esta marchase hacia su cruel destino.
Sin embargo, algo sorprendente sucedió. Cuando el dragón se disponía a comerse de un bocado a la princesa, apareció un caballero con una lanza y un escudo dorado cabalgando sobre un bello corcel blanco. Se trataba de Sant Jordi, un noble caballero que pasaba por los alrededores y que, guiado por la algarabía, llegó hasta las inmediaciones del pueblo. Rápidamente comprendió lo que estaba sucediendo y se dispuso a salvar a la princesa de las garras de aquella enorme bestia.
Sin pensarlo dos veces, Sant Jordi alzó su larga lanza y, con un solo golpe, la clavó en el centro del pecho del dragón, hiriéndolo de muerte. Inmediatamente comenzó a brotar la sangre del corazón del dragón y para sorpresa de todos, en ese lugar surgió un rosal con unas preciosas flores. El caballero Sant Jordi cogió una de esas espléndidas rosas y se la regaló a la princesa como prueba de su amor. Como muestra de agradecimiento y cariño, la princesa le escribió un poema de amor al valiente caballero.
Por eso, el día de Sant Jordi los hombres le regalan una rosa a la persona amada y las mujeres le dan un libro a su pareja.
Cuento grupal
Esta actividad consiste en hacer un cuento en conjunto. Para ello, lo primero que debemos hacer es dedicarle unos minutos para contextualizar nuestra historia. No hace entrar en detalles pero al menos, establecer cuáles serán los personajes protagonistas. Cada alumno deberá aportar, al menos, un párrafo del cuento.
Dependiendo del ciclo en el que trabajemos, el docente deberé guiar en mayor o menor medida esta actividad. En los primeros ciclos es importante hacer hincapié en que se debe leer la historia ya comenzada por los compañeros para que así tenga un mínimo de coherencia.
Lo ideal al haber terminado el libro es encuadernar la obra de nuestros alumnos para poder leerla todos juntos y si se puede, ir de clase en clase leyendo el cuento por turnos.
La lectura hoy en día
Es imposible negar que el hábito lector está en declive en nuestro país, poca gente disfruta leyendo y tenemos unos estereotipos. Leer es de "frikis" aburridos que no tienen amigos.
Una de nuestras misiones como futuros docentes es intentar fomentar la lectura a nuestros alumnos, que se alejen del totalitarismo de las nuevas tecnologías y que puedan dedicar unos minutos al día a leer un libro real, no a través de una pantalla.
No todo el mundo puede compartir la afición de la lectura pero sí podemos implementar un pequeño hábito recomendable para todos. De esta manera, podemos encontrar a algunos alumnos que sí sientan pasión por la literatura. Alumnos que tienen un potencial extraordinario al que podemos sacar mucho partido para mejorar su proceso de enseñanza a la vez que potenciamos su motivación.


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